domingo, 21 de febrero de 2010

Visibilidad: egoísmos y miedos

Acostumbrad@s como os tengo al frikismo más exacerbado, os va a parecer hasta raro este cambio radical que supone hablar "en serio". Me gustaría haceros partícipes de las reflexiones que dos blogueras estupendas -encantada y elhadalesbiana- han vertido en la bolloesfera la semana pasada.

Os dejo los enlaces a los dos posts que nos tuvieron a lesvi's y a mí filosofando el viernes por la noche:

¿Protegerlos del dolor? en Encantada Blog
Cómo no negarse nunca a una misma en Caminos del espejo


Actualización: Pena mexicana también se apunta a responder a Encantada. De cómo salí del armario en Sin Prisa, Turismo Interior.


¿Qué opináis al respecto? ¿Cuál es el precio de la visibilidad?

7 comentarios:

mafalda dijo...

la verdad es que no entré en el blog esperando algo friki ni cómico, no tenía ninguna idea de lo que iba a encontrar, pero tengo que reconocer que hoy tampoco dormiré. He leído las tres referencias y he ido enlazando con otras a las que ellas hacen referencia. No tengo una opinión definida sobre el tema, supongo que tendré que meditar un poco más sobre ella; pero lo único que tengo claro es que no me siento demasiado bien conmigo misma incluso sin saber muy bien lo que opino del tema...

lesvi's dijo...

Hoy me voy a mojar del todo, sin prisa. He releído el primer enlace, el releído el segundo y me he paseado por el último, que no había visto antes.

Pienso, que todo esto de la visibilidad, la familia y la pareja, depende siempre del entorno de cada uno. Yo, por ejemplo, nunca se lo he "contado" a mis padres. ¿Por qué? La respuesta está en el blog de Encantada: llamémoslo miedo. Sé que el día que abra las puertas se avecinará tormenta: estoy convencida. Por su edad, por sus ideales, por el qué dirán. Ellos son así, los entiendo y los respeto. La razón por la que tardo tanto en dar el paso, es porque también influye la relación que cada cual mantenga con sus familiares. En mi caso, no tengo una dependencia y una confianza absoluta: siempre he sido muy reservada, siendo hetero, siendo lesbiana.

Y no considero que me niegue a mí misma, ni a mi pareja. Vivo con ella desde hace años, alternamos los fines de semana desde que trabaja en otra ciudad, salgo con ella, viajo con ella, comparto todo lo que tengo con ella. Mi vida entera lleva colgado su nombre del mío: para todo el mundo, sin distinción.

Salí del armario hace años para mis amigos, para mi hermana, cuñado y sobrino -con la otra tengo una conversación pendiente, aunque ya lo sabe-, para la gente de mi trabajo -los cercanos, al resto no creo que le importe mi vida personal-. No me escondo por la calle, no dejo de ir a bares de ambiente cuando me apetece y celebro el día del Orgullo Gay en mi ciudad.

Ni lo pregono, ni lo oculto.

Querida Vecina, al blog pongo por testigo: mis padres vendrán a la boda. ;)

Pena Mexicana dijo...

He estado sin Internet (y sigo) por lo que hasta hoy me paso pos aquí para agradecer la atención del enlace, volveré después para ver con más detenimiento el blog. Saludillos

Anónimo dijo...

No puedo estar más de acuerdo con el segundo post. Leyendo el primero, me daba la sensación de que lo que iba a contar la chica a su familia es que era poco menos que asesina en serie. Siempre he creído que nosotras mismas tenemos la culpa de nuestra invisibilidad, nos quedamos en el armario como si ser lesbiana fuera malo o vergonzoso, cosa que me indigna como lesbiana más que reconocida. Del tercer post, me quedo con la frase, "Las madres no son tontas". Yo se lo conté a mi madre con 18 añitos y me dijo que por qué no se lo había contado antes, que ya lo sabía. Un beso.

Anónimo dijo...

Ah, por cierto, por qué ponéis la foto esa del perrino? Me da penilla. Ainss.

Nagligivaget dijo...

La verdad que he entrado en el blog para animarme un poco y me he encontrado con algo que me atormenta mucho últimamente.
Si el primer post me ha hecho pensar un poco en mi invisibilidad, en mi cobardía, el segundo me ha hecho pensar en que hay gente que lo ve todo fácil porque lo tiene más fácil y punto. Ni es dramatismo, ni nada de eso...es simplemente que te topas con experiencias que realmente te hacen plantearte una serie de cosas...el círculo de amistades en el que te muevas, comentarios de tus padres sobre el tema al verlo en la tele y mil cosas más.

Cuanto yo comenté con mis amigas que me había enamorado de una mujer fueron semanas horribles, meses, porque a pesar del esfuerzo que hacían por comprenderlo, no lo hacían, ni lo hacen...He pasado de ser visible para ellas a ser invisible, es tema tabú...no se toca. Incluso no se cambían de ropa delante mía. Cuando me molesto por cosas de esas me dicen que estoy suceptible pero procuran cambiar la conversación rápidamente. Y habla de dramatismo...que fuerte!
Es triste porque aunque yo quiera ser visible para ciertas personas realmente soy invisible y lo más triste es que a pesar de lo mucho que me duele esa actitud, las necesito.
Sé que hay muchas lesbianas luchando por el tema de la visibilidad, lo mismo que sé que muchas de ellas habrán tenido que romper con lazos familiares para poder lograr la felicidad...pero a qué precio!
Yo sé que precio pagaré por ser lesbiana, desde que me enamoré de mi pareja hace casi cuatro años lo sé y lo estoy apostando todo por esta relación a pesar de la soledad en la que me encuentro en estos momentos, a pesar de todos los muros con los que tropiezo y los que levanto. Pero todo porque existe ella, porque está ella en mi vida sino las cosas no serían igual, porque hoy por hoy no sé que es lo que más me duele si la incomprensión de los heteros o la incomprensión de las lesbianas...Se sale del armario y una olvida todo lo que pasó hasta llegar al ver el arco iris, cuando lo que realmente todas queremos es ver el sol, la normalidad en nuestras vidas, que todos nos acepten por lo que somos, no por con quién nos acostamos...el problema es que todo el mundo juzga.
Incluso no sé si me duele más mentirle a mis padres o invisibilizar a mi pareja, que lo es todo para mí, a veces pienso que si ella estuviese en España sería todo más fácil pero me doy de bruces con mis miedos, con mi familia, con las barreras que mi círculo marca...y no estoy dispuesta a que la persona que más amo pase por ese dolor, que tenga que repetir su salida del armario ante una familia que soy consciente que no lo va a entender y que en parte volcarán su frustración y su ira en ella. Porque terminarán pensando como mis amigas que es un calentón sin sentido y rezarán para que Dios me guie por el camino correcto...Amén.

Una lo que necesita de vez en cuando es un poco de consuelo y lo que recibe por todas partes son hostias...y no es dramatizar.

la vecina del quinto dijo...

Sin duda, el entorno juega un papel crucial en nuestra visibilidad (el perrino está muerto de miedo), pero también lo juega nuestra propia idiosincracia.

Al mismo tiempo que pienso que hemos de luchar por nuestros derechos, opino que comportarnos de manera kamikaze tampoco es la mejor idea.

Por desgracia, incluso cuando nosotras estamos decididas a hacer pública nuestra condición, empujamos con nuestras decisiones a otras personas que no lo están. Y no me refiero sólo a algún miembro de nuestra familia, sino a nuestra propia pareja.

En muchos casos, el precio de la visibilidad es alto. Yo estoy ahorrando para poder pagárselo también a ella.

Badabollo Productions

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